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Gidon Kremer (1947-…)

Gidon Kremer es un violinista ante el cual nadie queda indiferente. Es un “outsider” del violín (Outsider: persona que se identifica con la periferia de las corrientes culturales, alguien que vive y trabaja fuera de la corriente principal de la sociedad, o alguien que observa un grupo o el arte desde fuera. El que va a su bola, vamos).

Habiéndolo sido todo en el mundo del violín, su desprecio por la aburrida y previsible vida musical de los concertistas (siempre los mismos conciertos de repertorio, cada vez en un auditorio diferente “vomitando” siempre la misma interpretación de las mismas obras) le ha hecho salirse de las corrientes habituales y buscar repertorios nuevos o enfoques diferentes sobre el repertorio de siempre.

En mi opinión, a veces ha querido ser tan diferente, que ha hecho locuras por el simple hecho de diferenciarse del resto, un mal éste muy postmoderno, muy de la sociedad de los últimos veinte años. “No importa que lo que hagas sea una mierda: mientras sea diferente y llame la atención, sigue adelante”.

Para que os hagáis una idea más concreta de lo que es Gidon Kremer y como piensa, os he traducido una entrevista que le hicieron en el periódico inglés The Guardian, y que me ha parecido muy interesante. Es un poco larga, pero ni que decir tiene que espero que la leáis.

“Perfecto no es suficiente”

Hace 30 años Gidon Kremer surgió como uno de los violinistas mas sobresalientes del mundo. Entonces fue cuando comenzó a llamar la atención. Lo entrevista Charlotte Higgins

Miercoles, 22 de Noviembre de 2000

Gidon Kremer tiene ojos claros pero penetrantes. O más bien, sus ojos, que surgen de sus claras órbitas, no solo te penetran con su mirada sino que parece que te clavan contra la pared. El violinista letón es muy intenso, y no sonríe con frecuencia. Además está cansado. Se ha levantado a las tres de la mañana para coger un avión a Londres desde su casa en París para asistir a un ensayo de dos horas. En una hora o así cogerá otro avión a Milán.

“Pienso en mi hija pequeña que tiene siete años y toca el piano”, dice. “No sé si quiero que lleve una vida tan dura como la que yo llevo. No le deseo un día como este a nadie” Pero esta vida tan dura tiene una parte positiva, al menos para nosotros. Sin Kremer, muchos amantes de la música nunca habrían oído hablar de dos grandes compositores del siglo XX – Alfred Schnittke y Astor Piazzolla.

Nacido en Riga, Kremer creció en Letonia antes de mudarse a Moscú para estudiar con el violinista David Oistrakh. Era el más joven de un grupo de violinistas rusos nacidos en los albores de la segunda guerra mundial. Su padre, de origen judío, sobrevivió al Holocausto ocultándose en un granero de Riga durante 2 años, y el joven Kremer fue preparado para cumplir las ambiciones frustradas de su padre. Esta no fue su única carga. “Habiendo crecido en un régimen totalitario, tuve también que resistir contra la presión de la ideología estatal. Fue duro tratar de ser un artista libre en ese ambiente”

Sin embargo, Kremer creció musicalmente, ganando numerosos premios. El más importante fue el Concurso Tchaikovsky de Moscú en 1970, donde el director Herbert von Karajan lo calificó como el “más grande violinista del mundo”. Durante los 10 años que siguieron, hasta que dejó la Unión Soviética, Kremer luchó contra el régimen, arriesgando su carrera para promocionar a compositores que estaban totalmente marginados por el régimen comunista, entre ellos Schnittke y Arvo Part.

“Si tu querías interpretar música que te gustaba y en la que creías, pero que no estaba escrita en el estilo socialista-realista imperante, te metías en problemas serios”, afirma. “La música de Schnittke no estaba prohibida, pero había muy pocos artistas que quisieran arriesgar su carrera para presentarla al público. Nos costó bastante” El cuarto y último concierto para violín de Schnittke, escrito en 1984, fue dedicado a Kremer. Las iniciales del nombre del compositor y las del violinista, traducidas a notación musical, forman una estructura presente en gran parte de la obra.

Otro de los grandes entusiasmos de Kremer, la obra del argentino Astor Piazzolla, le ha llevado a grabar 6 CDs de música del compositor en los últimos cuatro años. Piazzolla, que estudió composición en Paris con Nadia Boulanger, y volvió a Buenos Aires a insuflar nueva vida en el tango, murió en 1992 siendo poco conocido fuera de Sudamérica. Ahora se ha puesto muy de moda y proliferan por todo el mundo las interpretaciones de sus complejos tangos.

Aunque Kremer no huye del gran repertorio (vino a Londres a ensayar el concierto de Sibelius), su sentido de la aventura está en la raíz de su identidad como intérprete. Es un explorador de las fronteras del mundo musical conocido. “Para mí sería muy aburrido tocar sólo música de compositores muertos o presentar la música como si estuviéramos en un museo de cera”, afirma. “No quiero que la música sea una cuestión de belleza o comodidad, sino más bien sirva para la expansión del espíritu”

Las interpretaciones de Kremer de Piazzolla han sido criticadas por ser demasiado políticamente correctas e insulsas, demasiado postmodernas, y por no reflejar con crudeza el aroma espeso, sudoroso y casi sexual del tango argentino. Puede ser, pero desde luego Kremer nunca obsequia a su público con un concierto tranquilo. Produce sonidos tan dulces y cremosos como la mantequilla, y enseguida sacudirte con duros aterrizajes y paradas imprevistas. Su violín no solo canta, también grita, se queja, tintinea o gime. “Uno de mis directores favoritos, Nikolaus Harnoncourt, dice siempre ‘No busques la perfección, porque la perfección está en conflicto permanente con la belleza’ Yo diría que mi papel como intérprete es proporcionar a quien me escucha la belleza. No darle algo ordinario. Ni siquiera algo que es simplemente perfecto.”

¿Está de acuerdo con que usted toca muchas veces en los límites de su capacidad física? “Vivir sobre el filo, vivir en las fronteras, ser extremo: esto es correcto”, contesta. “Conozco muchos colegas que consiguen grandes interpretaciones en el nivel técnico. Pero bastante a menudo detrás de eso solo hay un mensaje vacío, o ni un mensaje en absoluto”

Al igual que cuando toca, Kremer a veces hiere con las palabras. Da la impresión de que su mente está vagando libre y que el lenguaje no puede ni abarcarlo. Pero Kremer, que ha perdido fluidez en su idioma nativo, el letón, pero que habla ruso, inglés, alemán y francés, cree que la música también es un lenguaje, y uno en el cual uno puede expresar hasta la emoción más cruda e intensa.

Esto es crucial cuando uno elige el repertorio. Le llevó a compositores como Schnittke y Part, y más recientemente al compositor georgiano Giya Kancheli. El habla de “música con corazón humano”. “Esto es lo que me llevó a Piazzolla,” dice. “Piazzolla tiene el mismo sentido de la belleza y la nostalgia que tenía Schubert.” Es típico de Kremer establecer estas conexiones y hablar de un compositor austríaco del XIX y uno argentino del XX como si fueran contemporáneos, incluso amigos. “Me debo a la música que le habla a uno al corazón y no a la que sólo manipula su sofisticación. La cosa no es decir algo que no haya sido oido antes, sino decir algo en el lenguaje de la emoción. La música puede ser un espejo de nosotros mismos. Nos ofrece la oportunidad de la reflexión”

“A veces el público no se da cuenta de las cosas preciosas que se le presentan en un concierto”, dice tristemente.

En 1997 Kremer fundó la Kremerata Baltica, una orquesta de jóvenes músicos de las tres repúblicas bálticas, Letonia, Estonia y Lituania. Esta idea no es simplemente musical o personal: “Defender sus identidades nacionales y hacer algo bueno por la música de estos paises, es ciertamente una apuesta política”, dice. Hay una especie de justicia poética en esto – después de tantos años de ser identificado como un violinista soviético o ruso, Kremer está marcando su propio territorio con esta apuesta.

Trabaja con la Kremerata Baltica cinco meses al año. “Ellos están frescos todavía, lejos aún de la rutina de muchas orquestas a las que realmente solo les interesa el dinero” En una de sus grabaciones, con obras del compositor letón Peteris Vasks, el propio compositor escribe sobre una pieza suya, Balsis (1991). Él habla de “los excesos del agonizante imperio soviético y la pacífica resistencia de los pueblos bálticos”.

Esto no significa, sin embargo, que Kremer sienta Letonia como el sitio al que pertenece. Ser el líder de la música y los músicos de los países bálticos (ha grabado recientemente un disco de música de compositores de estos países titulado Desde mi Casa), no nos proporciona un “documento de identidad de mí mismo. Es una parte de mi pasado, y pago mi tributo a ello, así como pago tributo a otras partes de mi pasado. Una gran parte de mi vida tiene que ver con la cultura rusa”

Y entonces, ¿dónde considera que está su casa? “Creo que he perdido el sentimiento de casa. Está muy disperso, es muy vago”, contesta sacudiéndose la cabeza. “Con lo que realmente me siento en casa es con la idea de un proceso creativo. Es como un paisaje interno. Dentro de esta “casa” conozco todos los rincones mucho mejor que los de mi casa de París. Cuando vuelvo a París, a veces no encuentro un libro donde creía que estaba. Las librerías de mi mente están mejor ordenadas”

Deberes:

1. Ver estos videos de YouTube:

Mozart+Harnoncourt: una manera poco convencional de acercarse a Mozart

Kremer+Piazzolla+Kremerata Baltica: Espectacular. Mirad qué orquestaza…

Schnittke (aunque no toca Kremer): Para que conozcáis a un compositor que, al menos a mí, me parece de lo mejor del siglo XX. Sé que a lo mejor no os gusta, o no lo entendéis. Pero escuchadlo con los oídos abiertos y ya me contaréis.

2. Entrar a esta página web: www.lastfm.es y donde pone “escribe tu artista favorito” poned Gidon Kremer (ojo, a ver como lo escribís). Apretad el botón “escuchar”, encended los altavoces del ordenata y escuchad las tres primeras piezas que suenen automáticamente. Apuntad sus títulos y luego me los ponéis en el comentario. A mi me han salido estas tres: 1. Gidon Kremer: Soledad (del disco Homenaje a Piazzolla). 2. Debussy: Claro de Luna 3. Anibal Troilo: La vuelta del montonero

3. Dejad vuestro comentario en el blog. Invito no solo a mis alumnos de violín, sino también a los de cámara y a cualquier visitante que pase por aquí, a que nos aporte lo que le apetezca. Mis alumnos tendrán que decirme obligatoriamente las tres canciones que escucharon en last.fm, el video de YouTube que más les ha gustado de los tres que he puesto para escuchar, y su opinión personal sobre Gidon Kremer, su postura ante la vida concertística, ante la música como sacudidora de las conciencias, o cualquier otra cosa que os apetezca decirme.

La fecha límite para dejar vuestro comentario es el día 8 de Mayo de 2008, día de la audición de memoria. (OJO, he dicho bien. JUEVES 8 DE MAYO, a las 19:30 h. Audición de memoria). Como siempre, valoraré la correcta ortografía y expresión, las ideas interesantes, todo lo que me haga ver que habéis ido más allá de lo que os he presentado en este artículo y que habéis tenido curiosidad por indagar quién es este señor que hasta ahora no conocíais más que de nombre, o ni siquiera eso…

Bona nit.

Hilary Hahn (1979-…)

Hilary Hahn

Empezaremos este blog con Hilary Hahn por varias razones. La primera porque esta maravillosa violinista no es mucho más mayor de lo que sois vosotros: ahora mismo tiene 27 años, pero con 12 (sí,sí, más joven que tú) ya fue admitida en el Instituto Curtis de Filadelfia, uno de los Conservatorios más importantes del mundo. Y allí, habiendo ya trabajado lo más importante del repertorio de violín y dado conciertos en solitario, su profesor Jascha Brodsky le puso a estudiar a Kreutzer, Fiorillo, Rode y Gaviniés. Los mismos métodos que estudiáis vosotros…

Hilary Hahn nació en Lexington (Virginia, EE.UU.) en 1979 (por cierto, hace dos días fue su cumpleaños, el 27 de Noviembre). A los tres años, su familia se mudó a Baltimore, donde empezó los estudios musicales. El resto de su biografía lo podéis (debéis) leer aquí.

Muchas veces las compañias discográficas se empeñan en sacar talentos jóvenes no por su calidad como violinistas sino por su aspecto físico, y es que un/a violinista guapo/a suele vender más discos que uno feo (¿a quién elegiríais entre este o este?). En el caso de Hilary Hahn, cuando empezó y vi sus primeros discos, con su carita de niña y los ojos azules, pensaba que sería otro fiasco; una violinista tipo Vanessa Mae, que de imagen mucha, pero calidad poca. ¡Pero me equivoqué! Hilary Hahn es una de las grandes violinistas de nuestro tiempo.

Hahn ha tocado como solista con las principales orquestas de Estados Unidos y Europa, con directores como Lorin Maazel (el del Palau de les Arts), Neville Marriner, etc. (sé que estos nombres os sonarán a chino, pero mirad en Google y veréis como son famosos: no tanto como Chenoa, pero casi, casi…:-P). Ha grabado nueve discos, con música de Bach, Paganini, Elgar, Barber, etc… Tiene un violín de Jean Baptiste Villaume, usa cuerdas Dominant (como la mayoría de vosotros, no es nada elitista en este aspecto) y tiene un blog, aunque no lo actualiza mucho (evidentemente está en inglés, pero para algo tiene que servir la pasta que se han gastado vuestros padres en academias y viajes a Inglaterra… let’s read in English)

Vuestros deberes (que entran en la evaluación como cualquier otro ejercicio de clase) consisten en:

1. Visitar la página web de Hilary Hahn (www.hilaryhahn.com) y pegar una ojeada a las secciones que tiene (biografía, diario, fotos, etc…) aunque no entendáis nada.

2. Mirar estos dos videos de YouTube:

Aquí, Hilary Hahn toca un concierto que todos conocéis, y que muchos habéis tocado. El concierto en La m de Bach (Mi La, Mi Fa, Re Mi Re Do Mi Re Do Si Re Do La…).

Aquí toca una obra que será desconocida para la mayoría de vosotros, pero que es una de las más difíciles que se han escrito jamás para violín. Está escrita por un tío loco que se llamaba Ernst. Se titula Erlkönig (el rey de los elfos, en alemán) y está basada en una obra previa de Schubert, que es para orquesta. Aquí el violín solo hace todas las voces que hace la orquesta en la versión de Schubert. Imaginaos la dificultad… (aunque Hahn lo hace tan fácil que no parece ni la mitad de lo que realmente es, os lo aseguro).

3. Dejar un comentario aquí con vuestras impresiones sobre lo que habéis visto, sobre Hilary Hahn, etc… Valoraré mucho que el comentario tenga un mínimo de coherencia e imaginación y demuestre que habéis visitado las páginas que os he propuesto (no me valen comentarios del tipo “me gusta mucho, es super guay”. Quiero que os estrujéis un poquito más la cabezita y expreséis una opinión, buena, mala o indiferente, sobre esta violinista). Os recomiendo leer los comentarios que ya han hacho vuestros compañeros para coger ideas sobre que contarme. Ah! y ¡¡¡¡ESCRIBID BIEN, SIN ABREVIATURAS!!!!! ¡¡¡¡QUE ESTO NO ES UN p… MÓVIL!!!!

El plazo de presentación de vuestros comentarios termina el dia 10 de diciembre. El que no haya comentado para esa fecha (inexcusablemente, porque al día siguiente es la evaluación) tendrá un 0 en esta actividad, y evidentemente repercutirá en la nota final del trimestre.

Bona nit.

Actualización: El otro día paseando por Valencia, me encontré esto:

hilary hahn

Sabía que Hilary Hahn actuaba en Valencia, pero no que hubiera carteles con su cara por la calle…

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